y te ladra conmigo una canción
Permíteme lamerme las heridas,
aullar a las estrellas este luto
que camina conmigo
y me posee
como sombra infinita,
como un presagio mudo,
como el poema intenso que te nombra
en mi voz de cigarra.
Ladrar para luna en serenata
todo lo que me rompe en manecillas
de los viejos relojes
que olvidaron el tiempo,
la caricia
que no envejece contigo y conmigo
y va a entregarse plena,
veleta del suicido,
a romperse en el mar.
Perdóname la culpa
de tanto SÍ en susurros,
de tanto NO a gritos,
tanto adiós, hasta nunca,
tanto quizás, amor,
tanto secreto
oculto en la maraña de este verso
que se muere sin ti,
pero contigo.
Esta culpa de todos los incendios
y el sarcasmo del tiempo
haciendo cruces
en cada cementerio
donde tendí a llorar mi pena loca,
borracha de tu sombra,
huérfana de tu luz.
Permíteme decirte que el poema
es tan sólo el reflejo
de tus ojos abiertos a la duda,
una cadena roja de palabras
terribles, incendirias
y esta pena
habitante infinita del planeta
que fuimos tú y yo,
que rasguña la luna
con su pata de seda
y te ladra conmigo una canción.