Y MÁS ALLÁ DEL FUEGO
Y más allá del fuego
Y más allá del fuego
donde no es nadie el dios que te maldijo
y va a ninguna parte la rosa de los vientos,
loca veleta desgarrando el sueño,
la lúbrica montaña de relojes,
la piel del sacrificio.
Más allá del silencio fundido con dolores
de parto impostergable
en pentagramas tenues por azules
y pajarillos ocres
melografiados al compás exacto
del vaivén de su rama.
Más allá de la numerología
y la mano candente
que me describe un artero destino
en su baraja malquerida y rota;
más allá de mi apellido
y toda su abundancia de heredades.
Más allá de la mar y el espejismo
que me vistió de luna hace tantas mentiras,
que no sé si son verdades.
Más allá de mi propio conformismo,
la sed y la locura,
o las altas antorchas en la noche
procurándole un símbolo
que nunca más tuvimos
porque nadie conoce.
Más allá de este par de navidades
blandiendo cual espadas encendidas
la sangre de mi sangre,
la fruta de mi carne:
Existo, sosteniendo llamaradas
ardiendo piel y luces de futuro,
respiro taladrandóle a la nada
alientos ancestrales, ecos y novilunios.
Más allá de esta forma
sencilla de mujer, cántaro y nube,
de mi planta rozando los caminos,
de mis alas a punto de caer.
Más allá de esta hora:
soy la buena noticia, la vertiente
cantarino cuenco de vidas nuevas,
soy el vientre
que no deja un instante de la nada
y de su consabida eternidad,
de girar procreandóte universo
más allá de tus fuegos,
de tus dioses negando el paraíso,
mezquinando milagros
a diestras y siniestras.
Más allá de la cómoda sotana
y la voz de los grillos,
más allá del pecado
original en su forma de dar
la muerte en cada trago
que inocentes bebieron
todos los hijos míos
con mi padre y mi madre.
Más allá, soy mujer y eso me basta
para tejer aromas y cimientos
de todo lo que muere y se renueva
más allá de este fuego
donde no es nadie el dios que te maldijo
y va a ninguna parte la rosa de los vientos.